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Tu negocio ante una crisis: ¿eres avestruz, león u oso de agua?

Tu negocio ante una crisis

En condiciones normales, cuando todo está tranquilo en tu empresa, no hay problema: sabes cómo mantener el control. Conoces el escenario y tienes claro lo que hay que hacer para avanzar. 

Pero imagínate que, de pronto, por la razón que sea, cae una bomba y saltan todas las alarmas.

Algo gordo ocurre. El escenario cambia, tus pronósticos ya no sirven y tu empresa se pone patas arriba de la noche a la mañana.

Bienvenido. Ha estallado una crisis. Es algo que sucede en todas las empresas en algún momento.

Puede que sea por factores externos o por un problema de gestión, pero da lo mismo: lo que hay que hacer ahora es reaccionar. Y pronto, cuanto antes, mejor.

Hoy quiero hablarte de las distintas reacciones que puedes tener ante una crisis en tu empresa. ¿Eres un avestruz, un león o un oso de agua?

 

Reacciones ante una crisis en tu empresa:

Reaccionar ante los imprevistos no es fácil, sobre todo si te pillan de sorpresa (por eso son imprevistos), y eso es algo de lo que estamos hablando mucho en el reto Recupera y escala tu facturación. 

No solo de adaptarte a un escenario que cambia, sino sacar provecho de todas tus armas y salir reforzado. El reto ya está en marcha, estamos a punto de acabarlo, pero si te das mucha prisa y haces clic aquí ahora mismo aún puedes apuntarte y ponerte al día. 

Es gratis, así que no pierdes nada, dale al botón y mira todos los contenidos que ya hemos compartido entre los emprendedores que se han apuntado. Y si pinchas y ya ha terminado el reto, apúntate igual que te avisamos para el siguiente. 

Pero vamos al tema, que seguro que estás pensando en qué animal eres. 

Ante un problema, no todas las personas reaccionamos de la misma manera. Según nuestra personalidad, trayectoria, preparación… o por el motivo que sea, hay distintas formas de actuar ante una situación en la que sentimos que estamos en peligro.

Es importante que te conozcas lo suficiente como para saber qué tipo de “animal” serías si de pronto se desata una crisis en tu empresa. Te voy a explicar 3 posibilidades, a ver con cuál te identificas. 

La primera, 

Avestruz: la cabeza bajo la alfombra

Hay empresarios que se niegan a ver la realidad.

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Ignoran las señales que están avisando y continúan como si nada. Con la idea de que “ya pasará” o “eso no va con nosotros” o “ya nos hemos visto en otras peores y al final quedó en nada”.

Apuestan por esconder la cabeza bajo tierra igual que hacen las avestruces cuando hay peligro, lo que no saben es que al hacer esto todavía están más expuestos al peligro. Confían en que la ola va a pasar de largo y todo va a seguir como estaba. Creen que ya mejorará la situación y continúan haciendo las cosas como siempre.

No reaccionan.

No toman decisiones.

No cambian ninguna estrategia. 

De hecho, parece que les resbala. Claramente, son avestruces metiendo la cabeza debajo de la alfombra.

En psicología, el “efecto avestruz” implica una tendencia a rechazar cualquier información negativa e ignorar las situaciones de riesgo como si no existieran. Pero que las ignoremos no quiere decir que dejen de estar ahí.

¿Por qué se reacciona así? En frío, vemos con claridad que no tiene ningún sentido. Pero cuando estamos metidos hasta el cuello el “efecto avestruz” es una especie de escudo psicológico con el que nos podemos sentir más protegidos.

Es como cuando ves una película de miedo y te tapas la cara con las manos. O cuando de pequeño te cubrías con la sábana en la cama y sentías que ya no te podía pasar nada. 

La cuestión es que ahora tienes una empresa y reaccionar como una avestruz solo va a traerte problemas:

Ser un avestruz que ignora los problemas es una opción que no te va a traer nada positivo.

Pero hay más opciones, también podrías reaccionar como un 

León: primero ataca y luego pregunta

¿Qué hace el rey de la selva? Ante la más mínima percepción de peligro salen al ruedo y atacan. Es una respuesta automática y visceral.

Es como si de pronto recibieran una descarga de adrenalina y no piensan: actúan.

Pero claro, hablando de empresa, actuar sin pensar puede tener consecuencias desastrosas. ¿Qué puede ocurrir si reaccionas como un león?

Sobreactuar puede llevarte a algo que no te interesa: matar moscas a cañonazos. Es decir, si pones demasiada fuerza en tu respuesta y lo haces sin que te haya dado tiempo a sopesar las consecuencias, puede que hagas más mal que bien.

No se trata de tomar decisiones, sino de tomar las que son correctas. La impulsividad puede cargarse el trabajo de muchos años, y sería una pena.

Si quieres saber más sobre las cualidades de un emprendedor para superar una crisis, hace muy poco que subí un post sobre ese tema. Lo hice desde mi casa, en pleno confinamiento, y creo que te puede ser muy útil. 

Ya ves que cuelgo nuevos posts cada semana. Desde mi casa o desde la oficina, llueva o truene, yo estoy aquí todos los miércoles a las ocho y media de la tarde, hora de España península. 

Ya hemos visto al avestruz y al león, pero hay un tercer perfil que igual te sorprende.

Oso de agua: preparado para todo

Si no conoces a este bichejo, deja que te lo presente porque tiene cualidades excepcionales.

Los osos de agua son animales acuáticos diminutos (medio milímetro de longitud), y están considerados como los más preparados de la Tierra para sobrevivir en cualquier circunstancia.

Soportan temperaturas extremas: del cero absoluto a los 150 grados centígrados.

Pueden pasar diez años sin beber.

Soportan una presión 6000 veces superior a la de la atmósfera.

Y más cosas muy interesantes, así que te invito a que investigues un poco y conozcas mejor al oso de agua. 

Pero la cuestión que quiero resaltar es esta: está preparado para sobrevivir siempre, pase lo que pase. Si viene un cataclismo que acabe con la vida en la Tierra, el león de agua sería el último en desaparecer. 

Es un ejemplo de resistencia en condiciones extremas.

Como empresario, es tu ejemplo a seguir, porque tú también eres un superviviente. O, al menos, debes prepararte para lo que sea. ¿Cómo? Pues por ejemplo, así:

  1. Ten tu radar siempre a punto: analiza no solo tus números, sino tu entorno. Es importante que veas venir la tormenta antes de que la tengas encima.
  2. Prepara un colchón: tener un poco de liquidez para imprevistos puede salvarte de muchos problemas.
  3. Prepara un bote salvavidas (o varios): piensa por adelantado estrategias que puedas poner en práctica si llega el momento.

Tener un plan B, o incluso un plan C, es importante. A lo mejor no lo necesitas nunca, pero el día que te haga falta vas a agradecer haber sido previsor y comportarte como un oso de agua: capaz de sobrevivir en las peores circunstancias.

¿Qué te parece? ¿Te ves como un avestruz, como un león o tienes la resistencia de un oso de agua? Cuéntamelo en comentarios. 

Hasta el próximo miércoles, muchos éxitos.

 

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