El futuro es un misterio. Podemos tener nuestras predicciones, más o menos acertadas, pero nadie sabe 100% seguro lo que va a pasar mañana. 

La vida siempre encuentra una forma de sorprenderte, y a veces sientes que no sabes de dónde te van a llegar los golpes. 

El caso es que a los humanos, por naturaleza, esto no nos gusta. Preferimos tenerlo todo controlado y nos pone nerviosos no saber qué esperar de una situación. 

Es la famosa zona de confort, que se llama de confort por algo: porque es calentita y cómoda, y no apetece salir de ahí. 

El problema es ¿cómo prepararnos mentalmente para lo desconocido? ¿Cómo lidiar con esa incertidumbre, ese no saber qué va a pasar? 

Esto es algo que a los emprendedores y empresarios nos preocupa especialmente, porque sabemos que, si no reaccionamos rápido ante los cambios, nuestro negocio corre peligro. 

Así que hoy vamos a hablar de cómo se puede convivir con la inestabilidad para que no solo no te bloquee sino que te ayude a evolucionar y crecer con tu empresa.  

Hoy hablamos de mindset y de cómo cambiar tu mentalidad frente a la incertidumbre. 

Be water, my friend. 

¿Te acuerdas de esta frase de Bruce Lee? Al menos aquí en España se hizo muy famosa por un anuncio de coches, hace ya unos años. 

Sé agua. El agua se adapta al entorno sin problema y siempre, siempre, encuentra un camino para seguir fluyendo. 

Pues esto, más o menos, es lo que deberías conseguir trabajando tu mentalidad frente a la incertidumbre, para que nada te pare. 

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Venga, que entramos en materia. Te voy a dar tres claves que yo misma trabajo para reforzar mi mentalidad.

1- Acepta el reto

Las incertidumbres no son agradables para la mayoría de la gente, pero si cambias el enfoque puedes verlas como una oportunidad de superarte a ti mismo. 

Piensa que si todo fuera perfecto siempre te estancarías. Es imposible que tu empresa no tenga retos y, si no los tiene, yo me preocuparía, la verdad, porque eso quiere decir que no estás creciendo. 

Si no te atreves a hacer cosas nuevas te estancas. Y ahí puedes decir: pero si a mí ya me va bien como estoy, no necesito crecer ni hacer nada nuevo. 

El problema es que hoy en día no crecer es decrecer. Es ir hacia atrás poco a poco, por mi motivos: por la inflación, por ejemplo, o porque no te estás adaptando a las nuevas tendencias y en algún momento eso te va a pasar factura. 

Así que ¡acepta el reto! Asume que los imprevistos ocurren, no puedes hacer nada contra eso. Lo que puedes hacer es trabajar para no asustarte cuando ocurran sino todo lo contrario: agradece la oportunidad de ponerte a prueba. 

2.- Aclara tu mente

Cuando la incertidumbre es demasiado grande puede llegar a ser paralizante, porque llega un momento que todo está tan negro que no ves nada más. 

Para reaccionar ante los imprevistos necesitas tener la mente muy clara, y eso significa apartar esas nubes que no te dejan ver ni pensar. Porque si lo piensas fríamente, detrás de las nubes está el sol, lo que pasa es que ahora mismo no lo estás viendo. Hace falta despejar el panorama. 

Esto se hace con meditación. Te confieso que yo no era muy fan de estas cosas, pensaba que sí, muy bien para los demás, pero para mí no terminaba de verlo. Pero ahora que hago meditaciones te confieso que me viene muy bien. 

Para mí, como para mucha gente, el punto de inflexión fue la pandemia. A la incertidumbre general se sumó la pregunta ¿qué va a pasar con mi negocio? De repente las ventas cayeron en picado. Pasa una semana, no vendemos. Pasa otra semana, seguimos invirtiendo en marketing y perdemos dinero… estaba perdiendo dinero cada día así que algo había que hacer. 

Para empezar, decidí no focalizarme en el problema. Esto es como cuando te quieres dormir porque igual tienes algo importante que hacer al día siguiente y solo piensas: tengo que dormir, tengo que dormir… ¿qué pasa? pues que es imposible que lo consigas. 

Pues yo dejé de centrar toda mi atención en el problema, gracias a la meditación. Te cuento cómo las hago por si quieres probarlo. 

a) Respira

Lo primero es estar en el momento presente, olvidarte de lo que pasó ayer o de lo que puede pasar mañana. Con eso no puedes hacer nada ahora mismo, así que relájate. Y respira de forma consciente, baja revoluciones y quédate en el ahora. Es importante que la exhalación sea más larga que la inhalación. Por ejemplo podrías inhalar en dos tiempos y exhalar en cuatro o seis.

Este primer paso es muy sencillo, pero si no lo haces no vas a poder seguir con el resto. 

b) Agradece

Lo siguiente para mí es salir de la negatividad y centrarme en todo lo bueno que hay en mi vida. Que son muchas cosas. 

Por eso agradezco cosas tan simples como tener unas manos para acariciar, unos ojos para ver, un corazón que bombea sangre a todo mi cuerpo, unas piernas para caminar. Piensa que no todo el mundo tiene todo eso, céntrate en lo que tú tienes. 

Un plato de comida en la mesa, un techo sobre tu cabeza… agradece todas esas cosas que das por sentadas y que hacen que tu vida sea mejor. 

Personas que están en tu vida, experiencias vividas, cosas físicas que hacen tu vida más cómoda.

Todo lo que tienes, todo lo que haces, todo lo que eres es precioso. Y a veces solo hay que parar un momento para ganar perspectiva y reconocerlo. 

Cuando partes de ese punto te va a ser más fácil terminar la meditación con el siguiente paso:

c) Visualiza. 

Piensa en el futuro que deseas. Olvídate de lo que sea que esté pasando ahora, que te está molestando, y sitúate en ese futuro. Sobre todo, y esto es importante: sitúate en ese futuro como si ya estuvieras en él. 

Cuando visualizas algo como real, estás preparando a tu cerebro para que lo asuma como un hecho. Esto hackea tu forma de pensar, para que no lo veas como algo lejano, que llegará en algún momento, sino como algo que ya es, porque estás dando los pasos para que sea. 

Si lo entiendes así verás que lo único es que hay un desajuste en el tiempo. Digamos que tú estás unos meses, o unos años atrás, y solo tienes que seguir trabajando y esperar a que se materialice. 

Esto parece un poco de ciencia ficción, pero de verdad que funciona. La gente que consigue sus metas es gente tozuda, que no pierde el foco, que tiene muy claro lo que va a conseguir, porque lo ve muy cerca aunque su entorno le diga que no es posible. 

Si te atascas en este punto, siempre puedes echarle un vistazo a la experiencia Viaje al futuro de tu empresa y para llegar hasta ahí me he metido en una nave espacio-temporal, en la que te llevo hacia donde quieres llegar. 

Ahí trabajamos esta visualización pero no nos quedamos ahí: creamos una hoja de ruta para que ese viaje sea lo más directo posible. Y, aunque ya sabemos que hay imprevistos por el camino, te ayudo a tener la mentalidad adecuada para que nada te frene. 

Puedes ver la grabación hasta el día 6 de febrero registrándote aquí. Como ves esto no es el típico webinar ni una clase online normal, sino que te vas a sumergir en una historia donde tú pones el objetivo. Y todo lo que aprendas lo vas a poder aplicar en tu empresa. Con que apliques la mitad, o menos, de lo que te cuento, ya vas a notar una gran diferencia. 

Te hago un resumen de lo visto hasta ahora: respira, agradece, visualiza. Prueba a hacer meditaciones así y verás cómo tu cabeza se va despejando y empiezas a ver el camino más claro. 

Sobre todo, porque desde la gratitud y el amor salen cosas maravillosas, mientras que si te sitúas en el miedo solo atraes cosas negativas. Parece fácil en la teoría, ya sé que no es tan fácil en la práctica, pero de verdad que si insistes en hacer meditaciones poco a poco vas a ir ganando confianza, y la seguridad de siempre hay algún punto de mejora que hace que no todo sea malo. 

Pero ¿qué pasa cuando de verdad están pasando cosas malas? Porque eso también pasa, objetivamente, puedes estar pasando dificultades que escapan a tu control. 

Pues verás, mi siguiente truco para cambiar mi mentalidad ante la incertidumbre parece un contrasentido pero no lo es: 

3.- Ponte en lo peor

Vale, venimos de visualizar un futuro brillante y perfecto, ¿y ahora hay que bajar al barro? 

Pues en cierto modo sí, porque para mí la antivisualización también es un recurso muy interesante. 

Piensa en lo peor que podría pasarte, ponlo muy crudo. Y ahora recuerda la frase: que Dios no te dé lo que eres capaz de soportar. 

Los seres humanos somos resilientes, y tenemos una capacidad de supervivencia extrema. 

Imagínate que va todo fatal y tienes que cerrar tu empresa. No es un escenario que quieras y seguro que lo pasarías fatal pero ¿se va a acabar tu vida?

Piensa que incluso lo peor que te pueda pasar empresarialmente, no es tan malo. Siempre vas a tener una vía de escape. Si lo haces así, empiezas a perseguir tu propósito sin obsesionarte con el resultado. 

Vale, quizá no consigas los números que querías pero por el camino puedes disfrutar y ayudar a otras personas. Y recuerda que las metas cambian, así que pon las cosas en contexto. 

Yo, cuando un mes no cumplo objetivos, que a veces pasa, siempre pienso: Judit, ¿te acuerdas cuando tu mayor sueño era ganar tres mil euros al mes? Eso para mí ya era triunfar en la vida, y hoy tendría que hacer unos cuantos ajustes para apañarme con ese dinero. 

Pero podría hacerlo. Puedo vivir con eso y con menos. No es lo que quiero, pero sé que si ocurre, puedo manejarlo. 

Si te pones en lo peor y lo asumes, te estás quitando presión y miedos. Y cuando eliminas el miedo de la ecuación es cuando empiezan a pasar las cosas buenas. 

¿Has hecho este ejercicio alguna vez? ¿Y los demás qué te he contado? Espero que estos trucos te sean útiles para convivir con la incertidumbre y tomar acción. 

Hasta la semana que viene, muchos éxitos. 

Judit Català