lo que no debes hacer para llegar al éxito

¿Quieres tener éxito? ¡Claro! Y quién no. Todos queremos triunfar en nuestro campo, alcanzar las metas que nos hemos propuesto y llegar a lo que cada uno considera éxito.

Vale, pero ¿qué estás dispuesto a cambiar para lograrlo?

El éxito no cae del cielo. O sí, pero si pasa es un caso entre un millón, así que en este canal yo suelo hablar mucho del trabajo “de hormiga”: las cosas que tienes que hacer un día sí y otro también para llegar a los objetivos que te has propuesto.

Pero hoy voy a hacer justo lo contrario.

Voy a contarte lo que no  tienes que hacer si quieres que un día el éxito llame a tu puerta y te pille preparado.

¿Te interesa?

Hoy quiero contarte qué 3 cosas no debes hacer NUNCA si quieres alcanzar el éxito.

A lo largo de mi carrera como empresaria, me he dado cuenta de que, a veces no todo es hacer, hacer, hacer…

Que yo también me he vuelto loca muchas veces probando estrategias con el síndrome del objeto brillante, metiéndome en cosas que no van a ninguna parte y perdiendo el tiempo como si me sobrara. 

Ese puntito creativo, bien llevado, es muy sano. Aunque en la oficina a veces me miran con miedo cuando digo “se me ha ocurrido algo”. 

Pero hay ocasiones en las que es mucho más efectivo parar un momento y no hacer las cosas que te impiden avanzar. Es decir, aprender a no ponerte a ti mismo la zancadilla con actitudes que te sientan fatal y que son la antítesis de una personalidad exitosa.

Voy a decirte las 3 que para mí son más importantes y que no tienes que hacer nunca. 

1 – Quejarte y/o poner excusas

A ver, con sinceridad: ¿para qué te quejas? ¿Qué te aporta? ¿Cuánto ganas con eso?

Si reflexionas verás que normalmente uno se queja porque se encuentra con una realidad que no es la que esperaba o la que había calculado. 

Da igual la causa. 

A veces es por un error propio y otras por razones que no están en tu mano. La cuestión es que esperabas que las cosas fuesen de una manera y son de otra. O sea, una faena.

¿Y entonces qué haces? Quejarte.

O empezar a poner excusas porque tomaste una mala decisión, porque no te atreves a hacer las cosas, o porque todo es mucho más fácil si echas las culpas a otro, a las circunstancias o al universo. 

Pues bien, déjame decirte que estás dedicando un tiempo valioso a algo de lo que no vas a sacar nada en limpio.

La rapidez mental y la flexibilidad para adaptarse a una nueva situación son parte de una personalidad enfocada al éxito.

Cuanto menos tiempo dediques a quejarte o a poner mil excusas, más tiempo tendrás para enfocarte en la búsqueda de soluciones.

Ese chip que te hacer reaccionar rápido, no concederte ni un minuto de autocompasión y reenfocarte YA, te ahorrará muchísimo tiempo en tu camino al éxito.

La gente se queda parada porque prefiere pensar que algo no es posible antes de arriesgarse a fracasar. 

La actitud correcta es: esto se puede hacer y yo voy a poner todos los medios para conseguirlo.

Así que, ya sabes, cero quejas, y vamos al siguiente error, que seguro que te suena. 

2 – Tener miedo al fracaso

No quiero ser aguafiestas pero ya te lo voy diciendo por delante: vas a fracasar en algún momento. Porque es imposible (o muy muy difícil) recorrer todo el camino hacia el éxito sin meter la pata en algún momento.

A todos nos ha pasado.

Personalmente te deseo que sean microfracasos, es decir, que no rompan demasiado tu progresión. Que puedas recuperarte y seguir adelante.

Pero tenlo claro: en algún momento vas a meter la pata. Así que, contando con eso ¿por qué vas a vivir con miedo al fracaso?

El miedo no te sirve para nada. No funciona como acicate, sino todo lo contrario:

  • El miedo te paraliza (si te bloqueas, no avanzas).
  • Te impide tomar decisiones (no sales de tu zona de confort).
  • Te va debilitando mentalmente (es una forma de autosabotaje).
  • Te impide asumir riesgos (para crecer no siempre vas a tener un 100% de seguridad porque… es imposible).

Por lo tanto, si pretendes alcanzar el éxito, tienes que aprender a manejar ese miedo para que no te ponga la zancadilla en tu camino hacia el éxito.

Mi consejo es que enfoques el fracaso como aprendizaje. Analiza lo que ha pasado, saca tus conclusiones y continúa avanzando.

3 – Caminar sin un propósito

O sea, caminar por caminar sin tener mucha idea de a dónde te diriges. Lo que viene siendo perder el tiempo.

A ver, si en serio quieres en algún momento alcanzar el éxito, antes de ponerte en movimiento tienes que fijar objetivos.

¿Cuáles? Pues según lo que quieras en tu vida o en tu estrategia profesional.

Éxito es una palabra muy grande y con muchos significados. No tiene que ser lo mismo para ti, para mí o para mi vecino de enfrente.

Lo primero que tienes que hacer, tú y cualquiera que aspire a ese éxito, es definir su propósito:

¿A dónde quieres llegar? ¿Cuál es tu meta, o tus metas?

Si tienes una respuesta a esta pregunta, pero no tienes muy claro cuál es el camino a seguir, te invito a esta formación gratuita en la que te hablo, entre otras cosas, de cómo definir tus objetivos SMART para que sean medibles. Y a partir de ahí te explico cómo montar un plan para generar ingresos en piloto automático.

Y fíjate que hablo de objetivos o metas, en plural, porque ni siquiera tienes que definir tu propósito de una sola vez. 

una vez tengas clara la dirección, lo efectivo es crear metas intermedias, más asumibles, y fijar plazos para conseguirlas. 

Y cuando las tengas, revisa de vez en cuando para ver si realmente estás caminando hacia tu propósito, o poco a poco te has ido desviando.

No pasa nada. Es normal. Simplemente retoma tu propósito y vuelve caminar centrado en tus objetivos.

La cuestión es que tienes que caminar con rumbo. Cualquier otra cosa será gastar tiempo y recursos en… nada útil.

De ponerte metas he hablado mil veces en este canal, y te aseguro que no me voy a cansar de repetírtelo. 

Pero bueno, de momento nos centramos en trabajar estas 3 cosas que NO tienes que hacer. En serio, tenlas en cuenta y te estarás quitando piedras del camino.

Si piensas en las personas de éxito que puedas conocer o que te sirvan de inspiración, verás que no son quejicas, no tienen miedo a fracasar y caminan siguiendo un propósito muy bien trazado. 

Así que ponte las pilas, saca de tu vida esos tres “incordios” y vete más ligero hacia tus metas. 

Hasta la semana que viene ¡Muchos éxitos!