Entrevistamos a las fundadoras de Idea Libre, una ONG que se centra en ayudar a los niños que viven en una situación de extrema pobreza para cambiar su futuro.

Judit Català: Hoy tenemos por aquí a dos grandes amigas que ya han pasado anteriormente por el canal pero que son unas cracks y se merecen una segunda entrevista. Sandra Blázquez y María Fábregas son las fundadoras de Idea Libre, una ONG que tiene una escuela en Kenia aparte de muchos otros proyectos muy bonitos que ahora nos contarán. Yo las conocí porque fueron alumnas de “Asciende a otro nivel” y antes de empezar quería hacer un inciso para explicar por qué un canal empresarial como el mío trata también temas de ONG. 

Creo que es muy importante que si tu negocio va bien devuelvas a la sociedad un poco de lo que has conseguido. Deberíamos colaborar todos con alguna organización o causa, ya sea con dinero o con tiempo. No es algo que diga yo, sino que en los libros de economía de Robert Kiyosaki también menciona la importancia de seguir ayudando cuando tienes dinero.

Dicho esto, el motivo por el cual invito a Sandra y María  nos lo pueden explicar ellas mismas al detallarnos las claves de su proyecto.

Sandra Blázquez: Lo voy a resumir porque ya son siete años los que llevamos con este proyecto en marcha. Todo empezó a través de un viaje a Marruecos donde conocimos una situación complicada en un orfanato. Esto desencadenó que nos diéramos cuenta de que teníamos que hacer algo más que colaborar con otra ONG o simplemente saber que hay algo y mirar para otro lado, como hace mucha gente. Dijimos: no. Tenemos que hacer algo en lo que nos involucremos 100%, 24/7. Fundamos Idea Libre y llamamos así a la organización por temas legales, pero en verdad somos María y yo trabajando de lunes a lunes, muchas horas, y centrándonos sobre todo en el tema de la educación. 

Nosotras creemos que el camino para salir de la pobreza es la educación, es lo que te hace libre al final. Desde que conocimos a “nuestros” niños en Kenia decidimos crear una escuela para ellos porque son niños que duermen en el suelo a día de hoy y en cabañas que construyen las madres. No tienen agua ni luz  y cuando les conocimos no habían ido nunca al colegio. Si no saben hacer algo tan básico como interpretar señales ni usar un móvil porque no entienden cómo marcar las teclas para usarlas, ¿Qué va a ser de ellos? Dijimos: Hay que hacer algo. Construimos la escuela y a día de hoy tenemos ocho aulas y más de 205 alumnos, 15 profesores, tres cocineras, dos vigilantes y una mujer de la limpieza (que es la mamá de una de nuestros niños).  

María Fábregas: Cada día un poquito mejor. 

JC: Una de las cosas que me fascinó de vuestra ONG y por la cual compartía muchos valores es por el tema de la educación. A mí me ha hecho mucho más libre tener un conocimiento que quizá mucha gente no tiene y eso me ha dado, al menos, la libertad de poder escoger. Esto es básico para todo el mundo, el disponer de esas alternativas. En un país como Kenia, aunque habrá algunos ciudadanos ricos, en general se ve mucha pobreza. 

SB: Y como tú dices, que al final alternativas hay. Muchas y en todas partes. Pero si no sabes que existen no puedes ir a buscarlas.

MF: Y no solo eso. La educación también te permite crear tus propias opiniones de las cosas. Al final eso es importante.

JC: Que no estén tan sesgados, ¿no? Que no venga cualquier persona y les engañe.

SB: Eso pasa. Es tan común que se juegue con la gente analfabeta…porque nosotras lo hemos visto. 

JC: Lo veis mucho también en la gente mayor, ¿no? Porque también tenéis un proyecto centrado en la alfabetización de los papás que es genial para dar ejemplo porque vemos que los adultos están ahí casi con más ilusión que los niños.     

MF: Sí, y es muy bonito porque los niños cuando llegan a casa ayudan a sus padres y lo comparten todo, tanto conocimientos como material. Es un proyecto muy bonito que nos surgió allí cuando estábamos en Kenia en el banco esperando a hacer unas gestiones (allí todo es muy lento y te tiras horas para hacer cualquier cosa) y vimos a una señora limpiando. Pensamos en que ninguna de las mamás de Chumvi podría trabajar en ese puesto simplemente por el hecho de que no sabían leer ni firmar un contrato. Algo tan básico. Así que fue así como empezamos ese proyecto para enseñarles a ellas también. 

JC: Me decíais que algunas madres estaban contentas porque ahora ya no las engañaban cuando les daban la vuelta del dinero, ¿no? 

SB: Sí. Cuando les preguntamos que qué era la felicidad para ellas Vero contestó que cuando iba al mercado y le daban el cambio sabía que le estaban dando lo que le tocaba. También les preguntas: ¿Por qué quieres que tus hijos vayan al colegio? Y responden: Porque sé que cuando sean mayores no dormirán en el suelo. 

JC: Tú María vienes del mundo de la educación, ¿no? Has sido educadora infantil durante algún tiempo en una escuela con un proyecto muy chulo, como me contabas el otro día. ¿Cómo aplicas todo esto a la escuela, ahora?

MF: Es algo con lo que tenemos mucha obsesión porque nos parece que la educación tradicional deja muchas cosas fuera pero es verdad que es un proceso lento, sobre todo en Kenia. Nosotras no trabajamos directamente con los niños normalmente, sino que nos comunicamos con los profesores. Tenemos un proyecto muy chulo, que hemos arrancado este año, y es “La fábrica de sueños”. Es una sala muy grande que hemos construido y en la cual cuando un niño entra no hay límites. Tiene una biblioteca, unas mesas donde pueden dibujar, construir con arcilla y otros materiales…

SB: Y espejos muy grandes para que se vean y se reconozcan. Como viven en cabañas no están acostumbrados a verse. De hecho cuando llegamos por primera vez y pusimos el móvil con la cámara alucinaban porque muchos no se habían visto nunca a sí mismos. 

MF: En esa sala hacemos diferentes sesiones y una vez a la semana es sesión libre, así que el grupo de niños que entra puede hacer lo que quiera (con unas normas de respeto del material) y luego otro día de la semana tenemos clases guiadas donde trabajamos desarrollo personal, autoestima, valores, que se expresen, sentimientos…muchas cosas que no aprendes con un libro.

SB: Al final me parece mucho más importante que las matemáticas o la lengua, porque nos enseñan mucho de eso y muy poco de quién soy, qué hago aquí y qué quiero hacer.

JC: Es increíble porque me están entrando ganas de apuntar a la escuela de Chumvi a mi hijo porque aquí en España no se trabaja nada de eso. Es lo que se ha hecho de toda la vida y se trata de una educación basada en que el profesor llega ahí para explicar la materia y los alumnos solo escuchan.

SB: Me atrevería a decir que no conozco a casi nadie que te diga que le gustaba ir al colegio. Si eso es así denota que el problema es del colegio, no del niño. Nosotras nos basamos en la educación reglada de Kenia porque queremos que tengan su graduado y hay que cumplir unas normas pero con la fábrica de sueños liberamos todo eso que queremos que los niños aprendan y que a ellos les viene bien y les encanta. Saben lengua, matemáticas y todo lo que tienen que saber, pero también tienen ese espacio de reconocerse a uno mismo. 

JC: Decíais que habíais hecho ya alguna llamada con otros colegios y que alucinaban porque a vuestros niños lo que más les gusta es ir al colegio y eso es algo poco frecuente por aquí.

Oye, yo quería recomendaros un libro para todos los que nos están leyendo y es: “Me dije «hazlo» y lo hice”, que escribió Sandra. Es muy ameno de leer y más allá de explicar la historia de la ONG tiene un trasfondo de crecimiento. De cómo vosotras habéis pasado por una serie de dificultades, porque no ha sido fácil, pero aun así habéis luchado por lo que creéis. 

SB: Sí, porque al final la vida es ahora y tenemos que hacer que esto sea la leche. Si hay miedo o dudas se hace con miedo o dudas. Y si nos tenemos que caer pues ya nos levantaremos. Pero las cosas hay que hacerlas.  El libro invita a eso.

JC: ¿Cómo os atrevisteis a dar el primer paso? Porque no parece el tipo de decisión que se pueda tomar de un día para otro. 

MF: Pues fue básicamente así, pero está claro que algo dentro hay. Todo empezó a raíz del niño de Marruecos que ha mencionado Sandra, pero era algo que teníamos ya en el interior. 

SB: Yo creo que la base principal fueron dos cosas: el amor que sentíamos hacia lo que estábamos haciendo y la confianza. Sabíamos que ese era el camino y eso vale para cualquier empresario.

MF: Y seguir un poco tu instinto. Yo sobre todo al principio cuando tuvimos baches muy grandes me preguntaba: ¿Por qué estoy haciendo esto cuando podría vivir más tranquila como cualquier otro emprendedor? Pero si lo tienes claro, a pesar de las dudas, tienes que seguir a tu instinto.  

JC: Me gusta que habléis de instinto porque yo estoy muy en eso. Creo que las veces que me he equivocado con decisiones de mi empresa o con personas ha sido porque no he seguido lo que mi instinto me decía. Al final nuestro inconsciente tiene tanta información y es tan sabio pero a menudo no le dejamos expresarse por lo que nos dice nuestro “consciente”, con los datos objetivos que tiene. Por otro lado quería que me hablaras del elemento, Sandra, que es algo que he entendido ahora después de leer el libro que me dejaste.

SB: Sí…el elemento es cuando tú entras en tu estado de flujo y te sientes de forma natural hacia algo o alguien. A la hora de emprender, cuando se te pasan las horas y no te das cuenta porque estás a gusto con lo que haces, sabes que es el camino.

JC: Y quizás es precisamente eso lo que te ayuda a superar los baches y dificultades que vendrán. Mi emprendimiento no ha sido un camino de rosas ni tampoco lo ha sido en vuestro caso con el tema de la escuela. Es una historia que se puede descubrir en el libro de Sandra y está redactada como si fuera una película, te engancha de principio a fin.

Quería comentar también la frase de este cuadro que tengo en el despacho y que me regalaron María y Sandra hace años: “Si no haces nada, no cambia nada”. ¿Nos podéis explicar qué significa exactamente esto para vosotras? 

MF: Nosotras lo enfocamos a la ONG pero lo puedes aplicar en cualquier ámbito. A veces sabemos que no estamos bien y queremos cambiar algo de nuestra vida, pero si no nos esforzamos en hacer ese cambio nosotros mismos, nada cambiará. 

SB: Muchas veces culpamos al exterior de las cosas que pasan: por qué los gobiernos no hacen nada, por qué hace este tiempo…al final son todas excusas y yo creo que cada uno tiene que tomar el control de sus propias vidas. 

JC: Nos ponemos esa excusa de: ¿Qué impacto va a tener en el mundo que haga yo una pequeña acción? Y al final no nos damos cuenta de que en el mundo somos billones de personas y si más gente cambiara el chip y empezara a ayudar, todo cambiaría.

SB: Una cosa que hago yo mucho cuando pienso en la gente del gobierno y las grandes élites es darme cuenta de que una vez también fueron niños y tuvieron miedo. Como personas no nos diferencia nada de ellos, pero hemos tomado decisiones que nos han llevado por caminos diferentes.

MF: Al final no cambiamos nada por el miedo. Hemos sido educados con esa idea en mente desde pequeños. Yo también tengo miedo, pero si tengo claro a dónde quiero llegar avanzo en ese camino aunque sea con el miedo acompañándome. 

SB: También hay un pensamiento muy extendido, sobre todo en España, y es que cuando a alguien le va bien los demás piensan: “Ah, eso es que ha tenido suerte o que alguien le ha enchufado”. No es así. Vamos a valorar lo que está haciendo y a coger su ejemplo para tratar de alcanzarlo o mejorarlo. Pero no pongamos excusas. 

JC: Yo sé que vosotras sois unas “currantas” y que prácticamente todo lo que ganáis de las donaciones va a los niños. Yo os admiro un montón. De hecho quería haceros una pregunta, aunque pueda ser un poco complicada, y es: ¿Dónde veis Idea Libre dentro de 10 años?

 SB: Ahora tenemos el cole con primaria, con 205 niños y niñas. La idea es hacer secundaria, aunque es delicado, porque los niños ya entran en la adolescencia. Pero pensamos que no podíamos “abandonarlos” a mitad del camino de la educación por mucho que les pagáramos la escuela secundaria. Así que hace aproximadamente un mes decidimos que nos esforzaremos todavía un poco más y construiremos la secundaria. Por otro lado vamos a hacer un dispensario y vamos a entrar en temas de salud para tener a médicos en el colegio. Es delicado y va a ser mucho curro, pero ya hemos decidido que lo haremos.

MF: Y sobretodo ir mejorando procesos. En un inicio empezamos dando clase debajo de los árboles, luego construimos una clase, pusimos mesas y sillas y poco a poco vamos mejorando y ampliando todo.      

 JC: Yo os auguro un futuro enorme porque lleváis ya seis años y habéis conseguido muchísimo. Ahora, ¿Nos podéis explicar cómo se puede contribuir con vuestra ONG? Porque mucha gente se piensa que es mucho dinero el que tienen que donar pero la realidad no es esa. Y también, ¿Cómo va el tema de desgravar a Hacienda?

SB: Yo quiero decir, para que se hagan una idea, que con 10€ aproximadamente puede comer un niño durante un mes. Desde ahí os invito a entrar en nuestra web para que veáis lo que hacemos. Si os gusta, os motiva y estáis de acuerdo podéis haceros socios. Si tenéis alguna duda nos podéis escribir o llamar y os atenderemos, o María o yo. 

Luego, como empresa te puedes desgravar a Hacienda el 35% y como persona física hasta el 80% de los 150€ primeros y luego si donas más puedes desgravarte el 35% también. 

JC: Realmente la gente que no quiere ayudar es porque pone una excusa. Si todas las personas del mundo invirtiéramos un euro y algo de tiempo en ayudar a los demás, todo cambiaría muchísimo. Espero que las próximas generaciones tengan una conciencia diferente con el mundo y que todo vaya mejor en el futuro. Aunque no sé yo, porque últimamente con las redes sociales y demás estamos muy idiotizados…

MF: Es importante que sepamos poner bien el foco a la hora de saber qué queremos recibir y ver a nuestro alrededor. Todo es posible. 

JC: Vosotras para mí sois un ejemplo de perseverancia, disciplina y superación y lo que habéis hecho tiene mucho mérito. ¿Hay algo, así para terminar, que queráis decirles a todos los que nos están leyendo?

SB: Si estamos aquí, es por algo. Mientras estemos aquí, hay que hacer que esto sea la leche y está en nuestra mano el hacerlo, por muy difícil que se ponga. Tenemos que dejar de mirar hacia afuera y recurrir a nosotros mismos, porque ahí están las respuestas. Yo es lo que hago.

JC: Muchas gracias por este mensaje y por estar hoy aquí con nosotros. Yo animo a la gente a que os siga a través de redes sociales para ir viendo todo lo que vais haciendo, porque todavía os queda muchísimo camino y nada, daros las gracias por ser como sois, por hacer tanto en el mundo y por inspirar a la gente a cumplir sus sueños. 

SB: Muchas gracias a ti por darnos voz y hacer de altavoz, que es súper importante también. Y ya aprovecho que estamos aquí para recordar que también acudimos a las empresas a contar nuestra historia, así que si algún empresario nos está leyendo y le puede interesar, que se ponga en contacto con nosotras. 

JC: Yo animo a las empresas que nos están leyendo a que colaboren con Sandra y María. Por mi parte ya lo hago desde hace tiempo y de hecho todo lo que se recaude de mi libro irá destinado a Somos Idea Libre. Al final es un regalo. He escrito un libro y lo hago más por la gente que por mí. Y pienso que ese dinero tiene que ir a un lugar importante.

Y nada, una vez más, ¡Muchas gracias por acompañarnos hoy aquí!