Hablar en público - Entrevista a Mónica Galán

Hoy tengo el honor de presentarte una nueva entrevista cuya protagonista es Mónica Galán, autora del “Método BRAVO”, public speaking trainer y experta entrenadora en comunicación, oratoria y comportamiento no verbal. Para mi, una invitada súper especial porque va a ser mi mentora. 

Si ya la conoces no te perderás esta entrevista pero si no tienes el gusto, te invito a que la veas porque nos habla sobre la habilidad de hablar bien en público y nos enseña algunas pautas fundamentales para llegar a nuestra audiencia de manera natural consiguiendo un gran impacto.

En el post de hoy hablamos de cómo hablar en público y comunicar de forma efectiva.

Judit Català: Hoy tenemos a una invitada súper especial a quién además quiero un montón. Es muy poco probable que no la conozcáis, ya que se dedica a… ¡explícalo tú mejor!, ¿quién es Mónica Galán?

Mónica Galán: Yo enseño a las personas a hablar en público y a Judit la he conocido cómo conferenciante. He tenido el honor de compartir escenario con ella y puedo decir que me dedico a que otras personas puedan brillar en el escenario como ella lo hace. Cuando hemos tenido un miedo desde el pasado que en la actualidad nos impide ser naturales hablando ante otros, a cámara o un escenario. Yo disfruto enseñando cómo expresarnos mejor en público.

JC: Si no la habéis visto en vídeos tenéis que verla, ya que es un espectáculo. Yo cuando la vi le dije que quería ser cómo ella y que a ver cómo me podía ayudar a lograrlo. Ella va a ser mi mentora para crecer todavía más, ya que siempre hay margen de mejora.

MG: Sí, yo misma sigo formándome a día de hoy porque siempre podemos mejorar de cara a seguir ofreciendo lo mejor a la audiencia. 

JC: Yo he de decir que siento miedo y tengo nervios cuando me subo al escenario, aunque algunos puedan pensar lo contrario. Algunos días más que otros, en función de la audiencia y el tema del que vaya a hablar. ¿A ti también te pasa, Mónica?

MG: Hombre, claro…y además cuando eres profe de comunicarte en público y te toca hablar hay una segunda tensión que te pones tú misma al sentir que no puedes equivocarte porque estás enseñando a otros. El día en que deje de sentir esos nervios dejaré de disfrutar de subirme al escenario, ya que esa sensación en cierta forma me gusta. 

Yo sobre todo pienso que nos ponemos más nerviosos cuando vemos que el público no nos está atendiendo porque es la hora de la comida o hay cierto revuelo en la sala, por ejemplo. Es algo que escapa de nuestro control, pero podemos trabajar en cómo nos afecta para poder controlar los nervios derivados. 

JC: Aun así a veces es imposible evitar esos pensamientos de inseguridad y nerviosismo, ¿qué hacemos con ellos?

MG: De hecho, más de un tercio de los problemas es ese mindset o mentalidad del orador. Lo que te cuentas, cuenta. Es decir, si se te mete en la cabeza que a tu público no le está gustando la charla, aunque no sea cierto, es cuando empiezas a ejecutar algo peor y se cumple esa auto-profecía. Yo digo que para hablar bien en público hay que pensar bien en privado.  Por ello, nos debemos preparar mentalmente para pensar que hay cosas que no podemos controlar.

JC: Además, es muy difícil gustar a todo el mundo.

MG: Totalmente, es imposible y debemos desmitificar aquello de que “todo el mundo me ama”, porque ni siquiera aquellas películas clásicas que tienen miles de premios les gustan a todo el mundo.

JC: Hablando de esto, ¿eres partidaria de aquellos que tienen un discurso más contrapuesto a la opinión general para ganar un buen número de adeptos a pesar de los detractores? 

MG: Es una pregunta muy interesante, sin duda. Yo que estudié marketing en lugar de comunicación (algo inusual debido a que muchos en esta profesión son periodistas), debo mencionar un ejemplo que ocurrió hace años. Era un anuncio de galletas en el que se metían directamente con las famosas María y finalmente pudieron pagar todas las denuncias que les llegaron gracias a la cantidad de dinero que habían ganado al sumar adeptos a su marca y restar consumidores de la marca a la que atacaron.

En la comunicación, los ejemplos visuales van directos al corazón. En mi caso no me va ese tipo de enfoque, pero sí que me meto con la idea de que si algo no gusta es porque el público no es el adecuado. Como oradores, tenemos que entender qué ocurre en cada situación y adaptarnos. 

JC: Hablando de presentaciones, ¿tú no recomiendas tener Power Point de apoyo, no?

MG: Al ser profe de hablar en público creo que me puedo permitir presentar sin tener imágenes de apoyo, pero alguna vez sí que las he usado para hablar de comportamiento no verbal, ya que en esos ámbitos a la gente sí le gusta ver caras y gestos. Una imagen vale más que mil palabras y en ocasiones sí que viene bien, pero debemos pensar en que sea útil para el público más allá de para nosotros, los oradores.

JC: En mi caso uso capturas de campañas reales porque creo que resultan útiles al público, por ejemplo. Por otro lado, recomiendo “Método Bravo”, el libro de Mónica en el que nos enseña herramientas para hablar en público de forma sencilla y divertida.

MG: Sí, yo hablo de BRAVO como una secuencia en la que cada letra se ajusta a una parte del discurso. Nos ayuda a entender cómo hablar mejor y a aprender, ya que nadie nace aprendido.

JC: A modo de anécdota puedo contar que yo la primera vez que grabé un vídeo me tomé una cerveza para estar más tranquila. Ahora no se me pasaría por la cabeza, ya que lejos de concentrarme lo que haría es hacerme perder el hilo de pensamientos. 

MG: Es cómo esto que dicen de los idiomas, que al beber parece que hablemos mejor inglés. Lo que ocurre realmente es que al relajarnos un poco nos soltamos y ya no tenemos miedo de decir o pronunciar ciertas cosas con las que al estar sobrios sí tendríamos reparo. Aun así, yo lo que recomiendo es beber siempre agua.

Por otro lado, yo lo que enseño es que no importe cómo estoy ni cómo está aceptando la audiencia mi discurso, para poder hacerlo bien y sentirnos cómodos. Son técnicas que se pueden aprender y nos pueden ayudar a brillar cómo si estuviéramos en nuestros mejores días a pesar de tener algún problema rondándonos por la cabeza.

JC: Por lo que veo, todo se basa en la gestión de emociones y de pensamientos, ¿no?

MG: Hay muchísimo de ello, sí. Que mi libro se haya convertido en un bestseller tiene que ver mucho más con mi parte de desarrollo personal que con ser la reina de la retórica.

JC: A mí por ejemplo me bloquea cuando siento un punto de inseguridad y me centro en él en lugar de dejarme llevar y concentrarme en mi discurso. Las mejores ponencias que he hecho han sido aquellas en las que no me he relajado por culpa de esa inseguridad.

MG: Es importante equilibrar que algo muy preparado quede también muy natural y que el foco lo pongamos en ellos, en el público. Si vamos con el foco de que estamos regalando algo a la audiencia, iremos más seguras. Un ejemplo de ello es una de las primeras charlas TED que vi, en la que Jill Taylor (quién también tiene un libro llamado “Un ataque de lucidez”), cuenta en 18 minutos perfectos cómo fue tener su infarto cerebral. Consigue emocionar al público porque equilibra una estructura perfecta con una historia real que realmente pone los pelos de punta de la emoción que transmite.

JC: En el método BRAVO podemos encontrar vídeos, ya que es un libro interactivo, que nos ayudan a lograr esto, el equilibrio entre dar una buena charla y que sea natural. 

MG: En cuanto a ti, creo que eres muy generosa por compartir en tus charlas toda tu trayectoria, tanto aquellos negocios que te han ido bien como los que no han salido cómo quisieras. 

JC: Claro, porque muchas veces nos mitifican cuando en realidad somos personas cómo cualquiera y también tenemos nuestros problemas. 

MG: Es que la gente piensa que es o éxito o fracaso y están en lados opuestos. Para mí van en la misma dirección y si fracasas es que vas de camino al éxito. En el camino no nos saldrá todo bien, pero finalmente acabaremos por llegar al éxito si perseveramos. 

JC: Yo siempre lo señalo y sobre todo ahora que ha habido todo el tema del COVID-19. Para mí el éxito no es una línea hacia arriba sino una montaña rusa que va subiendo y cada vez que subes es porque te ha hecho algo que te ha hecho bajar. Gracias a esos problemas y retos es cuando conseguimos las oportunidades para mejorar.

MG: Sí, el otro día hablando con otra amiga en común recordábamos que en los videojuegos, después de pasar muchas fases, siempre queda un jefe final al que enfrentarnos. Por ello, esos pequeños baches en el camino nos preparan para algo más complejo que viene más adelante. 

JC: Ya que antes has mencionado las charlas TED, ¿cómo nos podríamos preparar para realizar una?

MG: Es una charla con un formato de pocos minutos y es fácil encontrar los decálogos de TED que nos recomiendan cosas como que no debemos mencionar nuestra empresa sino plasmar una idea que merece la pena ser escuchada. Como decía Winston Churchill, para preparar un discurso de 3 horas necesitaba tan solo 3 minutos, mientras que para dar una charla de 3 minutos, necesitaba 3 horas. Menos es más y es mucho más difícil concentrar toda la información que queremos compartir en pocos minutos que explayarnos durante horas. 

Por descubrir una de las letras del método BRAVO aquí, en la V hay dos ideas: cerebro y corazón. En las primeras están aquellos conocimientos técnicos y científicos, mientras que en las segundas se engloban las experiencias personales. No solamente es el dato, son también las anécdotas alrededor de ese dato. Creo que esta es una de las claves de las charlas TED. 

JC: Hablando de esto, ¿crees que las charlas que más gustan son las que emocionan o es algo negativo que el ponente se emocione e incuso llore en el escenario?

MG: Los humanos estamos preparados para darnos cuenta de cuando las emociones son verdaderas. Por ello, es importante ser honestos con nuestro público y el hecho de emocionarnos al dar una charla es parte de quién somos frente a la audiencia.

Aun así, uno de los trucos que os puedo ofrecer para volver al hilo cuando nos emocionamos es mirar hacia arriba, ya que hay una pequeña desconexión relacionada con el nervio óptico que nos ayuda a darnos tiempo para respirar mejor y a acabar la frase.

JC: Yo creo que va relacionado con la imagen que se tiene de nosotros y, en concreto, de las mujeres que emprendemos y tenemos un carácter fuerte, a las que incluso parece que no se nos permita llorar. 

MG: Creo que sigue habiendo mucho trabajo por delante de inteligencia emocional y tenemos que trabajarla para poder reorganizar todos nuestros pensamientos y triunfar. 

JC: Ya que antes has mencionado lo de detección de mentiras, aquí dónde la veis Mónica ha dado clases en Harvard en relación a este tema, además de lo relacionado con el carisma. 

MG: Sí, tuve la suerte de poder presentar en Harvard el último verano una investigación acerca de  cómo mostramos autoridad con nuestro cuerpo, con nuestra voz y con nuestros gestos. Fue un honor para mí y pasé muchos nervios pero fue genial. Recuerdo que la primera frase me la preparé muchísimo hasta dominarla y fue: “How many of you struggle when you have to face a difficult presentation?”.  Una vez que pasas el filtro de la primera fase de la presentación y causas una buena impresión, es más fácil seguir adelante y que guste. 

JC: Un último consejo que os voy a dar es que os compréis el libro de Mónica para coger confianza y tener una estructura en vuestros discursos. Además, tiene una maquetación muy bonita y es fácil de leer y que nos atrape. En tu caso, ¿tienes algún consejo final para darles?

MG: Mi web es www.monicagalan.com y allí encontraréis muchos trucos, además del libro. Hay uno en concreto que se llama el síndrome del impostor y quiero bajarlo a tierra porque tú y yo sabemos lo que es. Creo que a veces nos pasa que somos demasiado exigentes con nosotras mismas y somos durísimas con los fracasos. Hay que aprender a tener una balanza y saber celebrar. Hacer un ejercicio de conciencia para dejar claro que hemos hecho algo bien y celebrar cada pasito. 

JC: Nosotros tenemos un hashtag que es #SoyExcelenteNoPerfecto, ya que la perfección depende de tus estándares y de los de los demás. No podría haber hecho algo tan bueno hace 11 años como ahora, porque he crecido y aprendido por el camino. 

Ya para concluir, Mónica, ¿dónde te pueden seguir?

MG: En mi web encontráis mi Instagram, dónde más activa estoy últimamente, además de otros canales de comunicación.

JC: Perfecto. Muchas gracias por estar hoy aquí, Mónica.

MG: El placer es mío. Muchas gracias por tu honestidad y por tu labor.