Crea tu mente empresarial en 5 pasos

Quizá tú, que estás viendo este vídeo, trabajas ocho horas diarias, cinco días a la semana, para cobrar tu nómina a final de mes.

… O a lo mejor hace ya  un tiempo que decidiste dejar de trabajar para otros y apostar por tu propio proyecto. Ilusionante ¿verdad? Si no fuese porque ahora trabajas aún más horas al día y más días a la semana. 

Algo no cuadra. ¿Cómo puede ser, si eres tu propio jefe?

Eso es porque no te has parado a crear una mente empresarial, y sigues trabajando con mentalidad de empleado. “Auto-empleado”, pero empleado al fin y al cabo.

Hoy te voy a explicar 5 pasos  para poder cambiar y pasar a tener una mente empresarial, en vez de auto-explotarte.

Para las personas que hemos decidido emprender nuestra propia aventura en el mundo de los negocios, tener una mente empresarial es la diferencia entre ser un autoempleado (o sea, en vez de trabajar para otro trabajas para ti pero en condiciones muy similares) o ser un empresario de verdad.

Es algo de lo que he hablado muchas veces ya en este canal, y lo voy a seguir haciendo porque entiendo que es fundamental si lo que quieres es tener un negocio rentable que te permita vivir como tú quieres, en vez de que se coma todas tus horas y energía. 

Venga, vamos a entrar en materia. Hoy quiero que te centres en lo importante que es crear tu mente empresarial. Yo te propongo que lo hagas siguiendo estos 5 sencillísimos pasos.

1-  No vendas tu tiempo

Una de las primeras cosas a hacer es dejar de vender tu tiempo, es decir, dejar de trabajar por horas y comenzar a hacerlo por objetivos.

Yo lo llamo romper la regla “horita/facturita”.

Es un error que cometen muchas personas cuando deciden dejar de trabajar para terceros. Se montan su propia empresa pero no cambian a una mente empresarial y siguen vendiendo sus horas, como si tuvieran que justificar una nómina. 

Es decir, pasan de trabajar para “un jefe” a trabajar para “varios jefes”. ¿El resultado? Mucho estrés y pocos beneficios

Lo primero que tienes que hacer es dejar de vender tu tiempo para empezar a vender valor. 

Tu tiempo no es escalable y eso limita el crecimiento de tu empresa porque pone techo a tus beneficios. Como sabes, el día tiene las horas que tiene. Si facturas por hora estás poniendo límite a tus sueños.

En cambio si vendes valor, sí puedes crear un modelo de negocio escalable. Multiplicas tus beneficios sin necesidad de invertir más horas.

Cuando rompes la regla “horita/facturita” te centras en los objetivos y dejas de estar encerrado en el círculo vicioso de “ocho horas al día de lunes a viernes”. 

Porque en realidad al cliente le da igual el tiempo que le dedicas, siempre y cuando le ofrezcas resultados. Si ve claro el beneficio, el resto no importa. 

Para empezar a pensar en valor y no en tiempo, te propongo este ejercicio: piensa en los productos o servicios que puedes vender en esta modalidad y haz una lista con ellos.

 2- Fórmate para el éxito

Para salir adelante rápido y cometiendo los menos errores posibles, tienes que formarte. Cuanto más, mejor.

Da igual cuál sea tu sector o tu especialidad. El mercado es supercompetitivo. Y además cambia muy rápido. Así que invertir en conocimiento es imprescindible para actualizarte en tu negocio.

La formación te aporta herramientas para mejorar tu productividad y te da perspectiva para tomar decisiones de empresa.

Y lo más importante: mantiene activa y despierta tu mente empresarial, porque aprender es como hacer ejercicio con tu cerebro.

Si quieres ir empezando, puedes apuntarte ahora mismo a esta clase gratuita, donde te explico cómo organizar tu negocio de forma automática, justo por lo que te decía antes: para que los clientes no te coman y puedas dedicar tus horas a actividades que realmente aporten valor a tu empresa. 

Es una formación que no te cuesta nada y ya te pone en marcha para empezar a entrenar esa mente empresarial de la que estamos hablando. 

Con esto que te propongo o con lo que quieras: empieza cuanto antes. Elige qué debes aprender para poder tener éxito y lánzate a por ello.

Y aquí va el segundo ejercicio: apunta en una lista 3 cosas en las que debes mejorar o que puedes aprender.

3- Apúntate al alto rendimiento

Para crear tu mente empresarial debes elegir a qué dedicas tu atención y tu tiempo. 

Quiero decir con esto que hay tareas y tareas. Y como no tienes cuatro brazos ni dos cerebros ni el día tiene treinta horas, tienes que elegir a cuáles les vas a dedicar energía y a cuáles no.

Para elegirlas apúntate esto en un post-it y ponlo en lugar bien visible: tareas de alto rendimiento. 

Son aquellas tareas en las que tú, que eres el cerebro y el corazón de tu empresa, puedes realmente aportar valor y además te ayudan a conseguir tus metas. Esas son las que merecen tu esfuerzo.

Hay otro tipo de tareas que también son necesarias en tu empresa, pero no es obligatorio que las hagas tú. Pueden realizarse de otras maneras: o bien delegando, o bien automatizando, como te cuento en el punto siguiente.

Y ahora, el ejercicio: haz una lista con tus tareas, y distingue entre las que son de alto y de bajo rendimiento. ¿Que no lo tienes claro? Las de alto son las que hacen crecer tu empresa, las que de verdad te aportan valor, mientras que las otras son de “mantenimiento”. 

4- Automatiza

Tener todos los procesos de tu negocio preparados para que funcionen en piloto automático es una manera de empezar a ser más libre.

No puedes estar en todo ni ocuparte de cada faceta de tu empresa. Más que nada porque  en cuanto empieces a crecer (y eso va a ocurrir si estás haciendo las cosas bien) llegará un momento en que no vas a dar abasto. Las tareas te van a desbordar.

Así que una de las cosas que tienen que cambiar para que puedas tener esa mente empresarial es que automatices tu negocio todo lo que puedas.

De esa manera, creando una buena sistematización, tu negocio seguirá funcionando cuando tú no estás.

También te permite integrar a personas nuevas en tu equipo con más rapidez, porque todas las tareas estarán documentadas y serán más fáciles de transmitir.

Además, automatizando reduces costes y mejoras la calidad de tus servicios. Y si tu empresa pasa por una situación de crisis, puedes continuar trabajando con normalidad mientras se soluciona.

Si quieres profundizar en esto, aquí tienes un vídeo donde te explico cómo sistematizar tu negocio en tres pasos. 

De esta manera, tu empresa puede funcionar “sola” en algunos aspectos y tú podrás prestar tu atención a los asuntos que realmente te necesiten.

Incluso podrás irte más tranquilo de vacaciones. Suena bien ¿verdad?

Esto es clave para tu crecimiento, así que empieza por planteártelo y haz este ejercicio: anota las 3 primeras tareas que vas a automatizar en tu empresa.

5- Encuentra tu tribu

Como decía Jim Rohn, tú eres el promedio de las 5 personas con quien más te relacionas o con las que pasas más tiempo.

Eso es porque no vivimos en una burbuja aislada. Los demás nos influyen igual que nosotros influimos en los demás. 

Así que si te rodeas de personas creativas y con ganas de crecer, tendrás mejores influencias que si a tu alrededor hay negatividad y conformismo.

Y como estás creando tu mente empresarial, el quinto paso es que te rodees de personas que tengan inquietudes similares.

Interactuar con ellas, compartir tiempo e ideas, será “alimento” para tu mente empresarial.

Por lo tanto, ahí va el último ejercicio: apunta en tu lista el nombre de 5 personas con las que vas a quedar para tomar un café y hablar de negocios y etiquetarlos debajo de este vídeo para que lo sepan.

¿A que es sencillo? Pues poner en marcha estos 5 pasos va a marcar un antes y un después en tu manera de llevar tu proyecto empresarial.

Muchos éxitos.