Mentalidad emprendedora - Curso de emprendedores Judit Català

Hola amigo emprendedor,

 

Hacer la transición del trabajo por cuenta ajena al emprendimiento no es sencillo y al mentalidad emprendedora juega un papel importante.

 

A veces lo más difícil no es tratar con los clientes o encargarse del papeleo. Lo más complicado puede ser convertirte en tu propio jefe.

Porque si no eres muy bueno organizándote y si no tienes la mentalidad emprendedora adecuada, tu empresa puede acabar como un barco a la deriva. Avanzando con rumbo a ninguna parte.

 

Estás en el canal de Judit Catalá, donde tus sueños empresariales se hacen realidad, y hoy vamos a ver la última lección de mi curso gratuito para emprendedores.

 

En este video vamos a hablar de mentalidad emprendedora y te voy a ayudar a progresar hacia tus metas. ¿Preparado?

 

 

Trabajar la mentalidad para emprender

Muchas personas ven el emprendimiento como un sueño.

 

Trabajar con el horario que tú decides, sin tener que hacer caso a ningún jefe, a veces desde tu propia casa, con tus propios objetivos…

 

Suena bien, ¿verdad?

 

La realidad es que luego cuando montas tu propio negocio es habitual pasar por una época de agobio máximo, en la que tienes que encargarte de todo y muchas veces no tienes ninguna ayuda.

 

Se te viene todo encima a la vez y al final te pasas todo el día apagando fuegos.

 

Muchos emprendedores están tan ocupados encargándose de lo urgente que no pueden atender lo importante en su negocio.

 

Y de eso quiero hablarte hoy, en la última lección de mi curso gratuito para emprendedores.

 

Durante las 4 lecciones anteriores nos hemos centrado en cuestiones de marketing y ventas, y no quería acabar el curso sin hablar de mentalidad, porque yo misma he podido comprobar lo importante que es.

 

Si acabas de llegar a este curso y no has visto las lecciones anteriores, te recomiendo que busques un ratito para verlos y hacer los ejercicios porque te va a ayudar mucho con tu negocio. Al final de este vídeo te dejaré un enlace para que puedas descargar un workbook con todos los ejercicios del curso.

 

Puedes encontrar todas las lecciones aquí mismo.

 

Y sin más rodeos, vamos con la lección de hoy, que está dedicada a la mentalidad emprendedora.

 

Cuando miro hacia atrás en mi carrera y pienso en cómo he llegado hasta aquí, puedo encontrar un momento que marcó un antes y un después. Fue un momento en el que empecé a ver las cosas de forma diferente y tomé de verdad las riendas de mi negocio.

 

Ahí fue cuando dije:

“Judit, hasta aquí. Esto tiene que cambiar”.

 

En ese momento yo ya había fundado Publielevator, mi agencia de marketing, pero arrastraba muchos problemas a causa de mi negocio anterior.

 

No dejaban de llegarme deudas por este negocio en el que yo ya no participaba. Y como todo estaba a mi nombre tenía que hacerme cargo yo, aunque no hubiera originado esa deuda.

 

Así que estaba de verdad muy agobiada. Y en aquel momento uno de mis mentores me propuso un ejercicio que parecía muy sencillo: definir mis objetivos.

 

Definir objetivos de tu emprendimiento

Si yo te pregunto a ti “Cuáles son tus objetivos para el próximo año o para los próximos 6 meses”, ¿qué contestarías?

 

Déjame adivinar. Seguro que son objetivos de este estilo:

  • Quiero pasar más tiempo con mi familia.
  • Quiero ganar más dinero.
  • Quiero tener más clientes en mi empresa.
  • Quiero viajar más a menudo.
  • Quiero tener más tiempo libre.

 

¿Me equivoco? ¿Has contestado algo parecido?

 

Me imagino que tu respuesta va por ahí porque esto es, más lo menos, lo que contesté yo a mis mentores cuando me plantearon la misma pregunta hace unos años.

 

Seamos sinceros, quién no quiere ganar más dinero, tener más vacaciones, disfrutar más con la familia… ¡Todos! Yo la primera, eso era justo lo que quería.

 

El problema es que eso no es un objetivo bien planteado. Y mientras no te propongas objetivos de verdad para tu negocio, te va a costar mucho avanzar.

 

Los objetivos, para que sean eficaces de verdad, tienen que reunir una serie de características, y eso es lo que me gustaría explicarte en primer lugar.

 

Objetivos SMART

Existe un método probado para desarrollar objetivos que se llama método SMART, y lo puedes aplicar en todos los ámbitos: en tu empresa, en tu vida personal, en tu formación… donde quieras.

 

Objetivos SMART, que es en inglés significa “inteligente”, es un acrónimo que surge de unir 5 palabras:

  • specific, específico
  • measurable, medible
  • attainable, alcanzable
  • relevant, relevante
  • timebound, acotado en el tiempo

 

Tus objetivos deben reunir estas 5 características. Tienen que ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo.

 

Si no reúnen estas 5 características, te arriesgas a tus metas sean demasiado generales, poco específicas. Y así aumentas tus probabilidades de fracasar.

 

Esto es como cuando llega el año nuevo y dices: “Este año quiero hacer más deporte”. O “Quiero adelgazar”.

 

Y al final haces el mismo deporte de siempre y te quedas con los kilos que ya tenías.

 

Es mucho más efectivo proponerse hacer clases de spinning 3 veces por semana durante 6 meses. Así tu cerebro sabe exactamente qué tiene que hacer. Y es muy fácil comprobar si te estás acercando a tu meta o no.

 

Vamos a ver cómo se aplica a esto a un negocio. Voy a coger un objetivo típico que es el de “Quiero ganar más dinero”.

 

Para hacer que ese objetivo sea SMART, tenemos que hacerlo más específico. Por ejemplo, una forma de ganar más dinero es facturar más. Por eso diremos que quieres facturar un 30% más.

 

Además el objetivo tiene que ser medible. Esto es sencillo porque puedes comparar la facturación de un año y del otro.

 

Además tiene que ser alcanzable. Por ejemplo, no te recomendaría que te propusieras multiplicar tu facturación por 10 en 3 meses, porque es muy difícil. En cambio aumentar un 30% es más realista.

 

Tiene que ser relevante. Esto quiere decir que todos los objetivos que te propongas deben estar alineados con lo que tú quieres conseguir de verdad. Esto sirve para no sobrecargarse de objetivos que en realidad no son significativos, que no van a marcar una diferencia.

 

Por último, el objetivo debe estar enmarcado dentro de un plazo de tiempo concreto. 3 meses, 6 meses, un año… depende. Los objetivos sin una fecha suelen alargarse y al final quedan abandonados, porque no sientes la presión del calendario.

 

Es buena idea definir unos objetivos para el año y luego trabajarlos por trimestres. De esa forma puedes ponerte un objetivo ambicioso a un año vista, y después trocearlo en cuatro objetivos más pequeños que vas a cumplir a lo largo de los cuatro trimestres.  

 

Para saber si tu objetivo es SMART, ponlo por escrito y responde a las siguientes preguntas:

  • ¿Sabes exactamente qué tienes qué hacer?
  • ¿Cómo sabrás si has cumplido el objetivo o no? ¿Puedes medirlo?
  • ¿Es posible alcanzar ese objetivo?
  • ¿Es relevante para ti? ¿Conseguir ese objetivo te va a aportar algo importante?
  • Y por último, ¿sabes para qué fecha tienes que lograr ese objetivo?

 

Si sigues este método, puedes transformar por completo los objetivos generales de los que hablábamos antes.

 

Vamos a ver un par de casos.


“Quiero tener más tiempo libre para mí y mi familia” se transformaría en algo así: “Quiero reducir mi horario de trabajo hasta llegar a las 35 horas semanales dentro de 6 meses”.

 

O “Quiero tener más clientes y que me paguen más” se transformaría en un objetivo como este: “Quiero aumentar el número de clientes de mi servicio premium en un 50% para el final de este año”.

 

Cuando expresas de esa forma el objetivo no cabe ninguna duda sobre si lo estás cumpliendo o no.

 

Pero eso no es todo, porque expresar bien un objetivo es el primer paso para cumplirlo.

 

Cuanto tus objetivos están bien marcados, ves mucho más claro tu camino, qué tienes que hacer en las próximas semanas o meses. Es una ayuda muy potente para eliminar distracciones y para descartar todo lo que no te ayuda a llegar a ese objetivo.

 

Porque si tú tienes muy claro qué quieres conseguir y de verdad deseas ir a por ello, no vas a permitir que otras cosas te roben tu tiempo y tu energía.

 

Y aquí voy al segundo punto importante de la lección de hoy: las actividades de bajo rendimiento y las de alto rendimiento.

 

¿Cuántas veces has sentido que tienes que encargarte de absolutamente todo en tu negocio?

 

¿Cuántas veces te has visto haciendo tareas que en realidad son poco importantes y que te han robado el día?

 

Y cuando esta situación se repite, día tras día, lo normal es que termines frustrado y quemado.

 

Porque no paras, pero en realidad parece que no haces nada. Te pasas todo el día trabajando a tope, y en realidad nada de lo que haces crea una diferencia significativa en tu negocio. Mucho esfuerzo para poco resultado.

 

¿Has pasado alguna vez por un momento así?

 

Actividades de alto rendimiento y bajo rendimiento

A mí me ocurrió y fue otro de los grandes aprendizajes que me permitió cambiar mi trayectoria y la de mi empresa.

 

Cuando descubrí la diferencia entre las actividades de bajo rendimiento y las de alto rendimiento me di cuenta de que invertía muchas horas en tareas que en realidad no iban a ninguna parte.

 

¿Cuál es la diferencia entre una actividad de alto rendimiento y una de bajo rendimiento?

 

Muy sencillo: los resultados.


Las actividades de alto rendimiento son las que te traen buenos resultados y te ayudan a crecer. Y por lo general están desatendidas.

 

Las de bajo rendimiento no te aportan resultados, y son las que nos suelen absorber gran parte del día.

 

Actividades de alto rendimiento

Entre las actividades de alto rendimiento suelen estar todas las relacionadas con la captación de clientes y la venta en general.

 

Por ejemplo,

  • crear un sistema automático de atracción y conversión de leads en clientes, como el que te expliqué en el video 3.
  • mandar correos o hacer llamadas a clientes fríos,
  • hacer un seguimiento de los presupuestos que envías,
  • preparar ofertas especiales para vender más a las personas que ya son clientes tuyos,
  • o desarrollar nuevos servicios que te permitan llegar a más personas o pedir precios más altos.

 

Todo este tipo de actividades pueden suponer una diferencia importante en tu facturación anual. Por eso son actividades de alto rendimiento.

 

Y entre las actividades de bajo rendimiento, nos encontramos un montón de tareas irrelevantes: desde contestar el correo, hacer el papeleo, perder el tiempo con clientes tóxicos…

 

Casi todos los emprendedores cuando empezamos tenemos la mala costumbre de posponer las actividades de alto rendimiento, por pereza, por miedo o porque nos sacan de la zona de confort, por cierto… si quieres saber más sobre la zona de confort y un entrenamiento para salir de ella tienes que ver este vídeo de aquí.

 

Actividades de bajo rendimiento

Y además solemos acaparar las actividades de bajo rendimiento, por miedo a delegar o a perder el control. Casi todas las acciones de bajo rendimiento se pueden pasar a otra persona sin problemas. Algunas incluso podrías dejar de hacerlas y no ocurriría nada.

 

Cuando estás empezando y estás solo o tienes un equipo muy pequeño es habitual que te toque hacer de todo. No pasa nada, es normal.

 

Aún así, no puedes permitir que las tareas de bajo rendimiento ocupen toda tu jornada y te roben horas para las tareas de alto rendimiento, que tienen que ser tu prioridad.

 

Si sientes que tienes problemas para ocuparte de las tareas de alto rendimiento, te invito a que revises tus objetivos primero para que te des cuenta cómo esas actividades están relacionadas con tus objetivos.

 

Y después revisa tu horario y asegúrate de bloquear horas para esas actividades, las que sean necesarias.

 

Si tú no das prioridad a estas acciones, te aseguro que no te van a surgir huecos en la agenda para hacerlo. Tienes que convertir las actividades de alto rendimiento casi en obligatorias para que ninguna otra tarea te distraiga de ellas.

 

Resumen de la mentalidad emprendedora

La mentalidad, la planificación y la gestión del tiempo son temas que no puedes posponer cuando tienes un negocio. Es decir, no puedes decir cosas como “Ya planificaré cuando esté tranquilo” o “Yo funciono mejor bajo presión”.

 

Por eso en el training Asciende a Otro Nivel ayudamos a nuestros alumnos a planificar enseñándoles un sistema que ayuda a bajar tus sueños a la realidad y a hacer un plan concreto para conseguirlos.

 

Para ponerte en marcha ahora mismo, recuerda todo lo que hemos visto en este vídeo:

  1. Necesitas objetivos para crecer en tu negocio, pero objetivos bien planteados.
  2. Los objetivos SMART son los que reúnen 5 características: son específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo.
  3. Para conseguir esos objetivos tienes que concentrarte en las actividades de alto rendimiento, que son las que te ayudan a crecer.

 

Ejercicio para desarrollar tu mentalidad emprendedora

¿Cómo lo ves? ¿Tienes ya alguna idea de cómo llevar todo esto a tu negocio?

Para ayudarte he preparado un pequeño ejercicio con el que vas a reflexionar sobre todo esto.

 

El ejercicio tiene dos partes, una sobre objetivos y otra sobre actividades de alto y bajo rendimiento. Para ponértelo más fácil he preparado un descargable que puedes encontrar aquí mismo.

 

En la primera parte del ejercicio quiero que definas 3 objetivos para este año. Solo 3. No te aconsejo que te sobrecargues con más objetivos porque entonces no vas a cumplir ninguno.

 

Y recuerda lo que hemos hablado: tus objetivos tienen que ser SMART.

 

En la segunda parte del ejercicio quiero que identifiques qué 3 actividades de bajo rendimiento que puedes delegar, dedicar menos tiempo o dejar de hacer, y también 3 actividades de alto rendimiento que debes potenciar.

 

Solo con este ejercicio, ya tendrás una ayuda muy potente para organizar tu agenda y priorizar tus actividades.

 

Te recomiendo que no pierdas de vista este ejercicio y lo dejes a la vista en tu despacho o al lado de tu ordenador, y así nunca perderás de vista tus objetivos.

 

Con esto terminamos la última lección del curso gratuito para emprendedores. Han sido 5 lecciones en la que te he enseñado conceptos fundamentales para poner en marcha tu negocio y también para llevarlo a Internet.

 

Hemos visto:

  • cómo desarrollar un producto mínimo viable,
  • cómo vender con confianza,
  • cómo atraer y conseguir clientes en Internet,
  • cómo llevar tráfico a tu web,
  • y por último, cómo desarrollar tu mentalidad emprendedora para conseguir todo lo que te propongas.

 

Si te has perdido alguno de los videos anteriores, este es el mejor momento para verlos. 

 

Espero que hayas aprendido mucho con este curso de emprendedores y cuento con verte por aquí de nuevo porque cada semana comparto contigo un nuevo post.

 

¡Hasta pronto!

 

Judit Català

7 comentarios
  1. Miguel Gil
    Miguel Gil Dice:

    Hola Judith, muchas gracias por toda esta información y formación que nos aportas a los que como yo estamos empezando, sin ello no sería posible arrancar o sería mucho más difícil. Yo todavía estoy en la fase de montaje del web, pero bueno, estoy animado y motivado para seguir adelante.
    Muchas gracias y saludos
    Miguel Gil

    Responder
  2. Eva Perales
    Eva Perales Dice:

    Hola Judit, acabo de entrar en el curso (justamente ayer), apenas he podido realizar tres ejercicios del módulo 1.Al Leer ahora este email tuyo, me planteo si es aconsejable que me ponga ahora que acabo de empezar a mirar todas las lecciones y vídeos que propones en este mensaje, quiero ir paso a paso y no distorsionar mi atención en tantos mensajes simultáneos. Si me aconsejas hacerlo igualmente, lo intentaré, pero me inclino a dejarlo para más adelante, que te parece?

    Responder
  3. Noriel Pavón
    Noriel Pavón Dice:

    Estimada Judit,
    He Invertido en tu curso Asciende a otro nivel y tengo que decirte que me alegra mucho que liberes una parte de tus enseñanzas para aquellos emprendedores que no puedan permitírselo aún, y a los que aconsejo que el día que puedan, vuelvan a por todo lo que tienes. Mucha gracias.
    Es un gran placer también ver que comentas que lo que aportamos los primeros, contribuye y te permite dar ese apoyo sin coste para ellos. Esto es una mutación de un virus contagioso y fantástico que llaman Responsabilidad Social Corporativa.
    Muchas gracias.
    Noriel.

    Responder

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