Emprendimiento pros y contras

Según a quién le preguntes, el emprendimiento es una maravilla o una condena. Algo que haces por vocación o por obligación, porque no encuentras trabajo en ninguna parte. 

Hay que poner muchas cosas en la balanza y no es fácil tomar una decisión.

Para mí es un sí, por supuesto. No cambiaría mi negocio por nada, y no me imagino trabajando para otra persona. 

Pero entiendo que a mucha gente, antes de lanzarse, le cuesta tomar la decisión porque les da miedo la inestabilidad o porque no asumen que el emprendimiento, como todo en la vida, tiene sus luces pero también tiene sus sombras. 

Por eso lo importante es tener toda la información para dar los siguientes pasos. 

Cuando venga lo bueno, que lo hay, toca disfrutarlo. Y cuando venga lo “menos bueno”, en fin, no digas que nadie no te avisó. 

Hoy te hago un resumen de los pros y contras del emprendimiento.

 

Te confieso que hacer este post me ha costado, porque en realidad yo veo muchos pros y pocos contras. Ya sabes que lo mío es emprender y soy muy defensora de la cultura empresarial. 

Pero no te voy a engañar. También puede ser duro, sobre todo al principio porque tardas en ver resultados. Y, como tengas un mínimo de ambición, vas a tener que trabajar mucho para conseguir tus objetivos. 

El emprendimiento no es un camino de rosas, eso está claro, así que vamos a ver 5 ventajas y 5 desventajas. 

Ventajas y desventajas de emprender:

 

Dedicación total frente a libertad absoluta

A ver, lo ideal es que aunque trabajes por cuenta ajena te guste tu trabajo y te impliques para que todo funcione bien. Es lo que distingue a un buen empleado de uno malo… pero ya sabemos que no vivimos en un mundo ideal. 

La realidad es que si trabajas para otros puedes cumplir tus horas, irte a casa y olvidarte. No digo que estés calentando la silla en horario de oficina, pero sí que no estás obligado a sentir la empresa como algo tuyo. 

A cambio, cuando emprendes tu negocio es tu bebé. Sobre todo al principio, va a necesitar tu dedicación absoluta. Tienes que darle de comer, enseñarle todo desde cero, tener cuidado de que no le pase nada…

Luego, eso sí, cuando ya aprende a caminar puedes empezar a recuperar el control de tu tiempo, pero los primeros meses o años suponen mucho esfuerzo. 

Aquí se aplica muy bien la ley de Pareto. Al principio le vas a dedicar a tu negocio un 80% de tu tiempo, y ¡con suerte! te queda un 20% para ti. 

Es duro, pero si haces bien las cosas en algún momento ese porcentaje se va a girar, y tendrás un 20% para la empresa… y un maravilloso 80% para hacer lo que te dé la gana con tu tiempo. 

Que si eres muy emprendedor como yo, lo usarás para crecer o buscar nuevas vías de negocio, pero vamos, eso ya queda a tu criterio. 

 

Trabajar muchas horas frente a libertad de horarios

Esto parece un contrasentido, pero es así. Cuando eres empleado tienes un horario fijo, pero como emprendedor es muy posible que tengas que trabajar a deshoras. Ni sé las veces que me he quedado trabajando alguna noche o un fin de semana. Y esto, cualquiera que tenga un negocio, te lo puede contar. 

Entonces, ¿si trabajo más cómo es que tengo más libertad? Pues porque tú dispones de tu tiempo

Si un domingo por la mañana estás inspirado, te pones a trabajar porque estás haciendo lo que te gusta. Y a cambio, si necesitas un día entre semana para hacer gestiones o simplemente te apetece tomarte el día libre, lo puedes hacer sin darle explicaciones a nadie. 

Y puede ser para una cosa puntual o directamente, tu estilo de vida. Por ejemplo, yo conozco a muchas personas que montaron su negocio porque querían ocuparse de sus hijos y estar presentes en la crianza. 

Por cuenta ajena dejas al peque en una guardería y no lo ves en todo el día. 

Si el negocio es tuyo tú marcas los horarios y puedes hacer hueco para llevarlo al cole, jugar con él por las tardes… Tal y como está el mercado, ¿tú sabes el lujo que es poder hacer eso sin renunciar a tu carrera profesional?

Para eso hace falta, evidentemente, planificación, porque el trabajo hay que sacarlo adelante. O, si te vas de vacaciones, no puede ser que a la vuelta te encuentres todo patas arriba. 

Pero si trabajas bien las bases de tu negocio descubrirás que tú tienes el control. Y la flexibilidad horaria es un gran punto a favor del emprendimiento. 

Vamos con otro punto que seguro que te preocupa: el dinero.

 

Ingresos fijos frente a crecimiento económico

No tener una nómina es algo que le pesa a muchos emprendedores, sobre todo al principio, cuando hay que hacer malabarismos para que las cuentas salgan. 

Seamos sinceros: si emprendes, es muy posible que tardes en ver dinero. O al menos esa cifra que tienes en la cabeza como tu sueldo ideal. 

Pero, a cambio, con la nómina te puedes quedar toda la vida. Vale, puedes pedir un aumento pero ahí hay un techo. Vas a llegar a tu tope más o menos rápido y te vas a quedar ahí, con los mismos ingresos mes tras mes. 

Cuando eres emprendedor no tienes techo, siempre, siempre puedes mejorar. Es cierto que puede haber meses más flojos que otros y no tienes unos ingresos regulares (aunque es una cuestión de planificación y deberías ponerte un sueldo lo antes posible) pero a cambio no hay un tope de lo que puedes ganar. 

Si nos vamos muy arriba, los grandes empresarios, los que tienen mucho éxito, ganan millones al mes. Eso por cuenta ajena es imposible. 

Esto que te estoy contando tiene mucho que ver con el siguiente punto: 

 

Estabilidad frente a incertidumbre

Yo sé que la estabilidad es algo que valora mucha gente, pero es que ¡la estabilidad no existe!

Desde luego, con un trabajo fijo tampoco la tienes porque a ti te pueden despedir mañana ¿y entonces qué? 

Hace años podías quedarte toda la vida con el mismo trabajo pero hoy es muy difícil. El mundo empresarial ha cambiado, ¡no deja de cambiar nunca! y esa estabilidad es una ilusión. 

A cambio, cuando eres emprendedor convives con la incertidumbre. Eres muy consciente de esos cambios y nunca sabes 100% lo que va a pasar en los próximos meses. Tienes que vivir en una adaptación continua y no pararte nunca. 

Y esto para mí es una gran ventaja porque significa que eres consciente de cómo se mueven las cosas. Un emprendedor siempre está despierto, una sensación que a mí me encanta. 

También es cierto que esa incertidumbre puede llegar a ser estresante, y el estrés es fatal, hay que aprender a gestionarlo también. 

Por eso, aquí tengo que hablar otra vez de planificación, algo que es básico si quieres que tu empresa sobreviva. 

Incluso cuando las cosas se ponen feas o cambian muy rápidamente, como ha pasado en los últimos meses. 

De esto hablo en esta formación gratuita, donde te cuento los tres pasos básicos para garantizar la supervivencia de tu negocio. 

Cosas como definir tu misión y tu visión, cómo planificarte en tiempos de crisis o cómo manejar tus campañas de marketing para que los clientes sigan llegando en vez de depender del marketing de la fe. 

Si quieres conocer esas 3 claves para garantizar la supervivencia de tu negocio, apúntate haciendo click aquí y te las cuento. Es gratis y que no te compromete a nada, así que no sé qué haces que no estás pinchando. 

Vamos con los últimos ingredientes de esta balanza de pros y contras:

Soledad frente a independencia

Se habla muchas veces de la “soledad del emprendedor”, y es algo con lo que yo estoy de acuerdo. 

Cuando te implicas mucho en un proyecto propio pasa una cosa muy curiosa: la gente no te entiende. 

A veces tienes que pelear con tu entorno. Tu familia y amigos te dicen que te busques un trabajo “de verdad” o te piden que les dediques un tiempo que a veces no tienes. 

Y ya ni hablamos de cuando quieres contar tus problemas o tus logros en el trabajo. A veces la gente te mira como si fueses de otro planeta. 

Un antídoto contra esta soledad es juntarte con otros “locos” como tú. Hay cosas que solo otro emprendedor entiende.

Por eso mismo abrí yo mi canal de YouTube para contarte en estos vídeos que no estás solo, y que esos temas que te interesan como emprendedor le interesan a mucha más gente. 

Así que, si no lo has hecho ya, te recomiendo que te suscribas aquí mismo. Te prometo que, al menos una vez a la semana, tendrás un contenido pensado para ti relacionado con el mundo empresarial. 

Vale, sí, a veces nos sentimos incomprendidos, pero este problema viene con una gran ventaja: la independencia. 

He hablado de libertad antes y lo vuelvo a repetir. Cuando emprendes eres libre para tomar tus propias decisiones, tanto en tu vida personal como profesional. Sobre todo si te mueves en el entorno digital, puedes trabajar en cualquier parte del mundo, puedes irte de vacaciones cuando quieras, puedes conciliar si tienes hijos o personas mayores a las que atender. 

Y no te quedes solo con los horarios o la libertad geográfica. Aquí estoy hablando sobre todo de mentalidad. De saber que puedes cambiar de opinión, probar cosas nuevas cuando quieras y sobre todo, no aburrirte nunca. 

Eso para mí es un tesoro, y por eso no voy a dejar nunca de ser emprendedora. 

Espero haberte ayudado a ver mejor los pros y los contras de este estilo de vida. Muchos éxitos.