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Los 3 secretos mejor guardados sobre negocios que me han hecho facturar millones

¿Alguna vez, viendo alguno de mis vídeos, te has quedado pensando: pero, esta chica, cómo ha llegado hasta donde ha llegado?

Si me sigues, sabrás un poco de mi historia. Y si no, basta con que sepas que creé mi primera empresa a los 23 años, que cuando fundé mi agencia de marketing digital tenía casi cero euros en el banco y ningún cliente, y que hoy facturo millones de euros.

Ah, y que aprendí de mis fracasos para poder llegar al éxito

¿Quieres saber cómo?

La verdad es que podría decirte que es el secreto mejor guardado después de la fórmula de la Coca-cola

Pero tranquilo, que estoy dispuesta a compartir esta información contigo

Hoy he venido a contarte los 3 secretos de negocio que me han hecho facturar millones.

Alcanzar el éxito en los negocios es el resultado de muchos factores, nunca de uno solo.

A veces pienso que es como una fórmula magistral

Si vas dando todos los pasos correctamente y trabajas duro, llega un momento en que se produce la magia. 

Tu cuenta de resultados, que al principio es una suma a la que vas añadiendo, poquito a poco, pequeños éxitos, de pronto un día ¡boom!, se transforma en una multiplicación y empiezas a crecer exponencialmente. A veces, a velocidad de vértigo.

Lo sé porque a mí me ha pasado, y he ayudado a muchos otros a que puedan seguir el mismo camino.

Pero ¿cómo lograr que esto suceda?

Mis 3 secretos para impulsar mi negocio

 

Te advierto de que secretos, secretos, no son, aunque sí es cierto que te voy a contar un par de cosillas que no he contado antes.

Y ahora, te cuento los 3 secretos sobre negocios que me han hecho facturar millones. 

1 Lo mido todo

¿Cómo sabes si una estrategia funciona o no funciona?

O quizá funciona, pero solo en parte. A lo mejor tiene mucho margen de mejora.

Yo, cuando pongo algo en marcha, nunca me quedo de brazos cruzados. En cuanto está rodando, enseguida quiero saber resultados y me pongo a testear.

Es algo que me parece muy importante y por eso es el primer “secreto” que quiero compartir contigo.

Lo primero que tienes que hacer es encontrar un buen embudo de ventas. Quédate con esto porque es imprescindible. Crear un embudo tiene que ser tu primer objetivo porque, si no lo tienes, no hay nada que mejorar. 

Y a partir de ahí, mídelo todo.

¿Qué hago yo para poder crecer? Testeo continuamente mis estrategias de venta. Porque pienso que si hoy, mañana, pasado, sigo haciendo exactamente lo mismo que ayer, es muy posible que esté desperdiciando oportunidades de ganar más. 

Pero atención a esto, que es importante: nunca cambio por cambiar. Por aquello de “a ver qué pasa” si le doy un giro de 180 grados a esta estrategia. Los cambios tienen que tener un sentido, así que sé prudente.

Por eso tengo muy claro que lo que funciona, funciona. No lo cambio. Puedo probar algo nuevo pero mantengo lo que ya está funcionando, al menos hasta ver si lo nuevo es mejor o no, y tomo decisiones con las métricas en la mano, y no por intuición. 

Esto no es algo puntual, yo siempre estoy probando pequeñas variantes de mi embudo para comprobar si todavía le puedo sacar más partido. Y de esa manera lo voy perfeccionando.

Vamos a ver el segundo secreto.

2. Asumo riesgos

No me da miedo tomar decisiones arriesgadas porque tengo muy claro que si no arriesgo no gano. 

Todas mis decisiones de negocio son por algo: porque calculo que me van a aportar algún beneficio. A lo mejor no en el momento, sí a largo plazo. Pero siempre están enfocadas hacia una mejora.

¿Qué ocurre? Que a veces ese beneficio tarda en verse. No un beneficio obvio, sino que hay que saber proyectarse más lejos para verlo. Y ahí es donde arriesgas, por poco que sea. 

Por ejemplo, imagina que necesitas un proveedor. Tienes uno barato y otro más caro, y los dos están bien, pues te vas a por el barato, ¿no? Pero ¿qué pasa si te digo que el más caro puede hacer crecer tu red de contactos, y quizá hacerte llegar a nuevos clientes que te interesan?

Entiéndeme: no digo que siempre tengas que tomar la decisión más arriesgada, lo que sí digo es que no siempre es la más evidente. 

Yo he hecho crecer mi negocio tomando algunas decisiones que en un principio pudieron parecer contraintuitivas, o directamente desacertadas. Pero siempre -y repito, siempre- respondían a una estrategia.

Por eso, te  cuento otra cosa que también me parece básica: no me importa nada lo que piense la gente sobre mis decisiones.

Y no me refiero con esto a los haters que siempre están en contra de todo, sino incluso a personas de mi círculo de trabajo, que a veces pueden no entender las razones de una determinada decisión de negocio.

Creo que es normal que eso suceda, porque no todo el mundo tiene la visión estratégica de la empresa.

Y entiendo que, a veces, te puede pesar que otros no vean lo que tú estás viendo, y que te lo digan. Pero te tiene que dar igual. Tú sabes que lo haces por un motivo.

¿Y qué pasa si te equivocas? Porque esto es una realidad, nadie acierta el 100% de las veces… Pues no pasa nada. La gente que no se equivoca no gana nunca.

Por cierto, te recuerdo una decisión que puedes tomar ahora sin ningún tipo de riesgo, porque es gratis y no te compromete a nada. Es el reto Recupera y escala tu facturación, una semana de actividades donde te cuento más técnicas y trucos de los que yo misma utilizo en mi empresa. Pincha aquí para apuntarte y, si cuando veas este post la inscripción está cerrada no te preocupes: regístrate igual y te avisamos para la siguiente edición. 

Y mi tercer secreto es…

3. Invierto para acelerar

Una cosa que la gente me pregunta muchísimo es cómo he podido crecer tan rápido en visibilidad.

Date cuenta: solo hace 3 años que estoy trabajando mis redes sociales y ya he pasado los 150.000 suscriptores aquí, en Facebook y en Instagram también me va muy bien. No está mal, ¿verdad?

¿Que cómo lo he hecho?

Por un lado, me esfuerzo siempre en ofrecer contenido de valor en todos mis canales. Porque sé que los que me seguís queréis información que os sirva para avanzar, no contenido de relleno. 

Así que cuido mucho todo lo que comparto en mis redes sociales para que tengáis la seguridad de que en mi canal no se pierde el tiempo. Eso, creo que lo he conseguido.

Pero ese esfuerzo lógicamente tiene un coste, aunque solo sea por todo el tiempo y los recursos que le dedico. 

Todo eso son costes que no se pueden mantener si la empresa no gana dinero. 

La solución es que a la par que das buen contenido te esfuerces también en vender tus productos y servicios haciendo uso de las maravillosas plataformas de anuncios que tenemos como por ejemplo Google Ads y Facebook Ads. De ese modo llegas a tanta gente que parte de esta quizá no va a comprarte pero si te va a seguir y de ese modo puede que te compre más adelante.

Así que para crecer en redes una opción es dejar que las cosas vayan a su ritmo y crecer orgánicamente. Esto se puede hacer, no digo que no, y funciona (si trabajas bien, claro)… pero es lento. La mayoría de redes sociales dan un alcance que es pésimo, por lo tanto te puedes eternizar y yo quería ir más rápido.

Me he dedicado a tener un buen embudo de ventas con buenos ads que lleven tráfico a este y sé que un porcentaje de esos miles me va a seguir. Y dependiendo de mi alcance, ese porcentaje puede ser mucho.

Hay gente que puede pensar que eso es hacer trampa. ¿Trampa?, ni mucho menos. Simplemente es publicidad, algo que las empresas han hecho desde siempre, pero aplicado al mundo online. 

Si lo aprovechas, puede multiplicar tu velocidad de crecimiento de una forma que ni te imaginas.

 

Y esos son mis 3 secretos, con los que he conseguido disparar mi facturación y que espero que te sirvan para que tú hagas lo mismo con la tuya. Ahora ya no son secretos, así que está en tu mano aplicarlos. 

Si quieres, cuéntame en los comentarios qué haces tú para que tu empresa crezca de forma exponencial. 

Muchos éxitos